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   Capítulos
  1. La Comunicación Persuasiva y las Guerras de Comunicación
  2. El Candidato y sus Mensajes
  3. Habla el Jefe
  4. El Kit de Comunicación del Profesional
  5. La Comunicación del Estratega
  6. Las Respuestas del Líder

 

 

 

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El autor
Comunicación Persuasiva.

Anticurrículum

Guillem Bou Bauzá se matricula en la carrera de Física en la Universidad de les Illes Balears (1979). Aprueba el primer año (muchos compañeros abandonan) pero descubre que no soporta los errores experimentales y, por añadidura, los crea. Sabe que el bricolage nunca fue lo suyo, porque procede de un pueblo pequeño del interior de la isla de Mallorca, donde hay tres tipos de personas:

A - Los que tienen dibujo

B - Los que tienen letra

C - Los que no tienen ni lo uno ni lo otro

Como nunca ha tenido dibujo no le queda otra vía que la letra. Consecuentemente, convalida el primero de Físicas y pasa a segundo de Matemáticas. La mortandad experimental de la muestra es aún mayor que en Física: en segundo son cincuenta, en tercero veinticinco... por suerte veintitrés llegan a quinto y se licencian.

Una vez licenciado en Matemáticas, observa como todos sus amigos que dejaron la carrera y se pasaron a Informática están trabajando ahora como analistas muy bien pagados (son los años dorados de la informática, 1981-1991).

Guillem es seducido por la llamada del vil metal y funda una empresa en zapatillas (sin papeles) con otros compañeros. En 1989 ganan el Premio Nacional a la formación de empresas por su proyecto de control de la producción a tiempo real en plantas textiles. Ya se sabe cómo acaban estas cosas: después de la gloria los colegas se pelean y los destinos se separan.

Por otra parte, desde 1984 ha aprobado oposiciones a agregado de instituto en Secundaria y se dedica a explicar logaritmos a delincuentes juveniles. Es su seguro de vida, porque esta plaza le da mucho tiempo libre para dedicarse a sus proyectos y le supone unos ingresos fijos.

En 1990, también en cinco años justos, termina Informática y ahora tiene dos títulos universitarios. Es contratado por la Universidad Autónoma para cubrir una plaza de profesor de Estadística para hacerla inteligible a pedagogos y psicopedagogos.

A Guillem le apasiona una ciencia no exacta y se doctora en Educación, sin embargo descubre que su departamento se mueve por motivos demasiado humanos (ojo: no estamos afirmando que se contrate a ninguna profesora previa cata sexual a cargo de ningún catedrático, ni que se desfalque dinero de la universidad pública). Tanta humanidad le conmueve y denuncia los casos de corrupción al rector, el cual, también conmovido, sugiere que van a despedirle.

Mientras tanto, cosas de la vida, Guillem recibe la oferta de ser responsable de diseño curricular en la Escuela de Policía de Cataluña, dado que esta institución ha realizado un seguimiento entre posibles candidatos y ha llegado a la conclusión que es la persona idónea para formar a los futuros mandos en temas de tecnología, estrategia, ciencia y humanidades.

Guillem es contratado a pesar de no tener ningún carnet de ningún partido político (¿hay algún otro caso similar en la administración española?). Alarmado por tanta sinrazón, se dirige a una conocida esoterista que le informa que, incluso bajo el punto de vista de las ciencias ocultas, su contratación no puede explicarse.

En la Escuela de Policía encontramos un correo electrónico de Guillem a un amigo en el que le dice lo siguiente:

“... dudo mucho de que la clase política quiera un cuerpo policial inteligente e independiente. Aunque se declaren democráticos, creo que prefieren una policía sumisa que actúe como brazo ejecutor, atemorizante cuando sea necesario, y no necesariamente querida por la ciudadanía. Esto es así y no creo que cambie con un cambio de gobierno, porque el mal endémico de nuestros políticos es premiar las fidelidades, no el pensamiento profesional. Esto coloca a los buenos mandos en situación paradójica: ser competente y comprometido con el ciudadano o bien trabajar al servicio de un interés político; sin lo segundo no hay ascenso y, por tanto, ninguna posibilidad de demostrar lo primero...”

Después de practicar las debidas pruebas periciales, descubrimos que este correo nunca fue escrito por Guillem, sino que probablemente pertenece a una edición del cómic Popeye el Marino, en concreto del episodio Popeye y el robo de las espinacas. Sin embargo, es cierto que Guillem opta por incluir asignaturas de negociación, estrategia y comunicación en la formación de mandos policiales.

Al cabo de unos años, Guillem tiene amigos entre la clase policial y enemigos entre la clase política. (Entre esta afirmación y el párrafo anterior, no hay ninguna relación, como el lector habrá adivinado).

En 1991 deja la Escuela de Policía y vuelve a la universidad. Esta vez a un centro diferente, dinámico y que sí apuesta por la realización profesional de cada uno de sus miembros. Trabaja a gusto en la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura de La Salle (Universidad Ramon Llull) y adapta los contenidos estratégicos al mundo empresarial, para ser incluidos en la docencia de masters y doctorados.

El material es del agrado de públicos diferentes (emprendedores, profesionales, estrategas, creativos...) y todos coinciden en que debe ser editado. Se pone en contacto con Ediciones Pirámide (a través del grupo Anaya, en el que ya ha publicado otras obras) y de este feliz encuentro surge la trilogía estratégica:

- El arte de la guerra para directivos, directores y dirigentes (Pirámide, 2004)

- Liderazgo estratégico para directivos, directores y dirigentes (Pirámide, 2004)

- Movilización y liderazgo para directivos, directores y dirigentes (Pirámide, 2004)

- Comunicación persuasiva para directivos, directores y dirigentes (Pirámide, 2005)

(La segunda entrega de la trilogía es el tomo doble de liderazgo porque, como ya se explicó, a Guillem se le fue la mano a la hora de escribir y salieron dos libros en vez de uno. ¿Es posible que un licenciado en ciencias exactas cree una trilogía que, en realidad, son cuatro obras? ¡Que devuelva el título, hombre!)

En su etapa en la universidad pública fue director del Laboratorio de Aplicaciones informáticas en Educación en la UAB(1993-1998), por lo que realizó múltiples proyectos multimedia que culminaron con la publicación de un libro que le valió el reconocimiento de las principales empresas de fotocopias de los países de habla hispana: El guión multimedia (Anaya, 1997). Se llegó a dar el caso de que Guillem fuera invitado a dar una conferencia en la otra punta del mundo (gastos pagados y remuneración respetable incluida) y se encontrara con que todo el auditorio tuviera en las manos unas fotocopias muy bien encuadernadas de su libro.

Asombrado por tanto reconocimiento social y, sobretodo, ante las insistencias del sector reprográfico, Guillem escribe El guión multimedia. Edición 2003 para Anaya. Las acciones de Rank Xerox suben al día siguiente de su puesta en la calle y la Universidad Corporativa de Canon le nombra doctor honoris causa.

Guillem, sensibilizado ante la crisis que supone esto para una editorial que no se merece que sus obras sean fusiladas, sin la cual no existiría su mensaje, envía un correo electrónico a muchos destinatarios con una sola frase, que luego un político haría suya: “¡Rec-ti-fi-que!”. Los destinatarios no entienden el mensaje y, en vez de comprar el libro, pasan a realizar las fotocopias en color.

El rector de la UAB que se sensibilizó ante las denuncias que Guillem, todavía más sensibilizado, dicta una resolución en la que sostiene que plagiar el trabajo presentado a una oposición no es motivo para no contratar al plagiador en su universidad. Así es nuestro país. Así acceden algunos a una plaza de profesor universitario a cargo del estado.

Por lo demás, el currículum de Guillem se dilata con asesoramientos a entidades oficiales, empresas, universidades, etc. También con cursos, conferencias, talleres... ¿Por qué le contratan? Sigue siendo un misterio... Consultada una vez más a las altas esferas de la filosofía y la religión, sólo una respuesta al enigma es posible:

Tenemos preguntas sobre la existencia de Dios, pero en el caso de Guillem Bou es indudable que el Ángel de la Guarda sí existe.


Colaboradores

Joan Montal
Daniel Astudillo Vila
Juan Rivas Llaurador

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